El puente aéreo de Cabred y Costanera llevará el nombre de Teodoro Cuenca

Por decisión de los concejales posadeños, a partir de la fecha se denominó con el nombre de “Teodoro Cuenca” al puente aéreo que comunica la avenida Cabred con la avenida Costanera de Posadas.

La iniciativa fue impulsada por el presidente del bloque de Cambiemos, Pablo Velázquez y se aprobó en la última sesión del Concejo Deliberante de Posadas. Además se colocará una placa recordatoria que constará con sus datos y un párrafo de la canción “Con Sabor a Yerba Mate”.

En la ordenanza además se estableció que la Municipalidad tiene un plazo de tres meses para dar cumplimiento a las disposiciones y que para el momento de la instalación de la placa se invite a los familiares de Teodoro Cuenca y a los músicos misioneros a participar de dicho acontecimiento.

El concejal Velázquez señaló entre los fundamentos que la razón principal de la iniciativa es brindar un “reconocimiento póstumo” a quien fuera un cantautor, músico y productor misionero, carismático y talentoso como pocos, al querido Teodoro Cuenca.

“Mi intención es dejar plasmado con su nombre, un lugar de nuestra localidad posadeña, como agradecimiento al aporte cultural regional y nacional que aportó durante sus años de vida”, explicó el edil y agregó que “para quienes conocemos y participamos de la música tradicional Teodoro Cuenca es un referente indiscutible”.

“Éste artista enamorado de su tierra colorada difundió fervorosamente en sus canciones el sentir popular y regional, es recordado exactamente por su constancia en revalorizar lo originario, en especial las cualidades de Misiones, así ha quedado materializado en sus partituras que reflejan la calidad y sensibilidad de un artista particular”, se señala entre los fundamentos.

El concejal recordó que “uno de sus deseos como músico misionero que pudo llevar a cabo fue la de interpretar “Misionerita”, canción oficial de Misiones, escrita por don Lucas Braulio Areco”, y en este sentido señaló que casi sin querer se convirtió en la versión más difundida en todos los actos públicos, radios y establecimientos educacionales de la actualidad.             

Breve reseña

Según consta oficialmente, Cuenca nació el 9 de noviembre de 1950 en Picada Sargento Cabral, un paraje cercano a la localidad de Oberá, Provincia de Misiones.

Teodoro Cuenca fue músico, autor e intérprete de los ritmos autóctonos de nuestra provincia y grabó temas en casi todos los ritmos nacionales pero su preferencia fue el Chotis, que es una danza social centroeuropea, diversas variantes del schottisch perviven en la tradición argentina (chotis), que se puso de moda en casi toda Europa durante el siglo XIX y se extendió a América.

Es así que llega a Argentina, Paraguay y Uruguay, el chotis o chotis fue introducido por los inmigrantes alemanes del Volga y polacos asentados a partir de la segunda mitad del siglo XIX, en la región litoraleña de los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay que integran la Cuenca del Río de la Plata. Constituye uno de los estilos destacados de lo que en la Argentina se llama música litoraleña.

El chotis acompañó el ingreso a la región de uno de sus instrumentos más característicos, el acordeón diatónico, de una y dos hileras, que se sumó a la guitarra para formar la orquesta típica campesina o campiriña.

Una vez instalado, el chotis se fusionó con la música folklórica de la región, fuertemente influenciada por la cultura indígena guaraní, adoptando las características que lo distinguen.1 Luego de fusionarse con la música de origen indígena guaraní, dio origen al chamamé moderno. Y Teodoro Cuenca fue un gran músico y guitarrista que nunca abandonó los rasgos propios de esta danza, siendo conocido como el “Padre del Chotis”.

Además prevalecía en él realizar temas que sobresalían el compás misionero, al estilo de la “Polquita Rural”, la “Galopa”, el “Gualambao”, que formaron parte de sus producciones y repertorio. Teodoro Cuenca consideraba que el “Chámame” era patrimonio correntino.-

Participó en incontables festivales populares, haciendo énfasis continuamente en la necesidad de difundir nuestra música local.-

Cuando contaba con 28 años de edad grabó con el Dúo Alborada, en 1981 produjo un disco muy especial denominado “Nombrando a Misiones” quedando en el recuerdo de quienes son adeptos de los ritmos misioneros. En 1982 lanzó “Un día en tu Vida”. Más tarde elaboró “Para volver a Misiones”.

En 1995 realizó su último trabajo en un disco compacto, “Misiones, la magia de un sueño”. Pero antes registraría un disco clave: “Teodoro Cuenca y el canto de Misiones”.

Dirigió el grupo Crisol, integrado por músicos misioneros con quienes recorría toda la provincia, con la música popular formará parte de la memoria colectiva. Editó y produjo los trabajos de varios artistas de la zona, con su sello Sonoro.

El Senado de la Nación resolvió: “Rendir homenaje a Teodoro Cuenca junto a Ramón Ayala, Chango Spasiuk, Osvaldo Pugliese, por su contribución a la riqueza y difusión de las expresiones de la música regional”.

Su obra póstuma fue el CD “La Magia De Un Sueño”, en el cual lo acompañó Don Rivas Riveros, el conocido por todos como el “Señor del Acordeón”. Sobresaliendo, como ya lo mencionamos, su participación en la interpretación de “Misionerita” de Lucas B. Areco, “El Mensú” de Ramón Ayala y Vicente Cidade, “Niña de San Ignacio” de Horacio Guaraní, “Casita de Santa Ana” de Casares-Almeida, entre otros.-

En 1993 en el Campo de la Gloria había recibido el aplauso de doce mil personas reunidas frente al Convento de San Lorenzo, entusiasmados escucharon a ése joven cantante apasionado de la música que interpretaba.-

El 29 de junio de 1996luego de meses de padecer una impiadosa enfermedad, el autor, compositor e intérprete de la música misionera fallecía en un sanatorio de Leandro N. Alem. Al día siguiente el 30 de junio de 1996fue trasladado a Garupá donde descansa para siempre desde entonces, por decisión y deseo expresados en vida. Fue acompañado por sus seres queridos, desde Villa Cabello hasta Santa Ana. Junto a la casilla de peaje de la Ruta Nacional 12, mujeres y hombres de distintas categorías sociales y de diferentes barrios de Posadas, Candelaria, Garupá, Músicos, poetas, cantores populares, trabajadores de la cultura, en (amigos, conocidos, extraños, esperaban su paso para ofrecerle el último adiós. No les importaba el frío reinante, la ansiedad presidía el entorno.

Fue un hombre modesto, capaz que se ganó el respeto de sus colegas y la admiración de muchos misioneros. Su vida se había apagado pero su voz transcendería para siempre.                           

En Oberá se lo recuerda con la denominación de una calle, una plaza de Garupá lleva su nombre, el escenario de la plazoleta de Andrés Guacurarí en Garupá y un salto de hermosa figura fue bautizado como el cantor en las cercanías de Campo Ramón.

Edurado Pérez

VIEW ALL POSTS

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *